No mates a la rubia de la ducha o la bañera. Otros lo han hecho antes que tú. Es casi un hecho empírico que toda rubia que se ducha acaba muerta durante o después envuelta en una toalla (pudor de producción barata de televisión).
Si la rubia no muere es probable que sea una película española. Sirve para verla usar juguetes, para que la vea el protagonista no-me-como-un-rosco (alter ego del guionista desaseado, fondón y virgen o revirginizado), o es una película encuadrada en el realismo social, y el autor (l’auteur, válgame Dios), muestra a la protagonista durante diez minutos aseándose los bajos para “retratar la rutina de una vida pequeño burguesa” (excusa gafapasta para ver unas tetas en remojo).
No. No mates a la rubia de la ducha o la bañera. Lo hemos visto cientos de veces. No seas barato. No seas chusquero. ¡Inventa!